Una lección memorizada en el aula y el debate por los malos resultados PISA
por losaradio ·
Los resultados de las pruebas PISA sitúan a República Dominicana como el tercer país de América Latina con la calificación más baja en ciencias, matemáticas y comprensión lectora, solo por encima de Paraguay y Guatemala. Sobre ese dato divulgado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) gira la reflexión del columnista, que arranca con un recuerdo de sus años de estudiante.
El autor vuelve a su primera clase de historia en la carrera de Comunicación Social, cuando el profesor César Ogando encargó una investigación sobre el primer gobierno del general Pedro Santana. A la semana siguiente preguntó quiénes habían cumplido, y el entonces estudiante fue elegido para exponer. Tras una exposición detallada, el docente le pidió enumerar tres características de ese gobierno y no supo responder: había repetido un texto memorizado. Ogando aprovechó el momento para repasar el periodo ante el curso. Recordó que María Trinidad Sánchez, tía del prócer Francisco del Rosario Sánchez, fue procesada por conspiración y fusilada el 27 de febrero de 1845, cuando se cumplía un año de la Independencia Nacional, y que el 23 de diciembre de 1847 Santana dispuso el fusilamiento de los hermanos José Joaquín y Gabino Puello. A otros opositores les esperaban el destierro o el exilio.
El docente añadió que Ricardo Miura, al frente de Hacienda en ese gabinete, enfrentó señalamientos por malversación de fondos, y que otros actos dolosos y decisiones económicas equivocadas arrastraron el papel moneda hasta una tasa de 250 pesos nacionales por un peso fuerte. Aludió también a las diligencias de Santana para que España, Francia o Inglaterra ejercieran un protectorado sobre el país, y a su escasa fe en el destino de la naciente República como nación libre, independiente y soberana. Su sugerencia era leer cualquier acontecimiento histórico atendiendo a esos detalles, además de identificar causas y consecuencias.
El episodio regresa ya desde la acera del docente universitario, empujado por el debate que abrió el bajo desempeño de los estudiantes dominicanos de 15 años en las pruebas PISA. Al autor le preocupa en particular la puntuación en comprensión lectora, una de las competencias esenciales del proceso de enseñanza y aprendizaje.
Al columnista le desaniman menos los resultados que los intentos de exculparse entre los actores con responsabilidad compartida: sociedades de padres, madres y tutores apáticas, autoridades educativas que se justifican en lugar de admitir su cuota de culpa y el principal gremio de profesores lanzando sus críticas hacia la burocracia estatal, sin atender que sus afiliados son pieza vital en la formación de estudiantes críticos.
El ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Rafael Santos Badía, pidió ser más benévolos con el país porque los europeos también tuvieron un desempeño pobre, recuerda el texto. La columna le responde que los países asiáticos ocuparon los primeros lugares en ciencias y matemáticas, que Singapur lideró en lectura y que Macao, Taiwán, Japón y Corea del Sur completaron los puestos de honor. Cita además a El Salvador, que triplicó la inversión y, con obras en los centros escolares, tecnología y capacitación docente, colocó su sistema educativo al nivel de Suecia y Alemania, mientras República Dominicana acumula una asignación cercana a RD$2.2 billones en los últimos diez años con resultados magros.
El columnista replica al funcionario, que atribuyó las fallas a que los muchachos se entretienen más con teléfonos inteligentes, tabletas y algoritmos y prestan menos atención a los "maestros aburridos" y a las lecturas impresas: no considera que su profesor de historia fuera un docente aburrido ni que los textos impresos atrofiaran su formación. Recuerda que César Ogando, con una discapacidad causada por la polio, llegaba apoyado en un bastón a un salón de cuarta planta sin ascensor, y que de él le impresionó su vocación para la docencia.
Coincide en la necesidad de ajustar el modelo educativo del país a las nuevas maneras de aprender, aunque sin tratar la tecnología como solución única. Menciona que Suecia retomó libros, papel y lápices en los primeros niveles para revertir la caída de la alfabetización, decisión criticada por empresas tecnológicas, educadores e informáticos, aunque el Ejecutivo sueco sostiene que las aulas sin pantallas favorecen la concentración, la escritura y la lectura. Apunta que en edades más avanzadas sí conviene aprovechar el potencial tecnológico y que lo ideal es combinar las herramientas digitales con la enseñanza tradicional legada por el intelectual puertorriqueño Eugenio María de Hostos. Sostiene que un estudiante sin pasión por la lectura desechará un texto impreso o digital, pero que profesores capacitados y con vocación pueden despertar la comprensión lectora, y pide dejar de lado los colores partidarios para convertir los resultados PISA en motor de mejora.
Fuente: Listín Diario, publicado originalmente el 20 de septiembre de 2026. Texto reelaborado por la redacción de LOSA Radio.