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Opinión

Comunicación gubernamental: el reto de marcar la pauta informativa

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En conversaciones con colegas periodistas, el autor Moisés Balbuena V. ha discutido qué está ocurriendo con la comunicación en la actualidad. La pregunta no se limita a lo que se ve en los medios: apunta también a cómo el Estado y las instituciones que lo sirven, en lugar de marcar la pauta informativa, permiten que el ruido externo tenga más peso e incidencia que la labor que realizan.

Para explicarlo, el columnista compara la labor del Estado con una redacción, donde cada mañana se reúne el equipo para proyectar cómo se armará el diario o el noticiario del día a partir de las agendas y los temas relevantes, salvo que un acontecimiento imprevisto obligue a cambiar lo previsto. Las estructuras organizadas funcionan así: sin un plan ordenado, como el que exige el método científico, el resultado no será exacto, concreto ni confiable. Cuando se cumplen esos ordenamientos, el efecto difícilmente provenga de la improvisación.

Balbuena lleva la comparación más lejos: imagina que los estudiantes decidieran al profesor qué enseñar, cómo hacerlo y evaluaran ellos mismos el aprendizaje. Algo parecido sostiene que debería ocurrir con la comunicación, sobre todo la gubernamental. Aclara que no se refiere a un régimen autoritario, sino a que los departamentos de comunicación no se queden en la reacción: deben ser activos y creativos en la generación constante de información.

El ejemplo que usa es el Ministerio de Educación, uno de los más grandes por presupuesto y personal, con presencia en cada provincia, distrito municipal y barrio. Al autor le resulta llamativo que la conversación pública sobre educación la protagonicen, a ojos del público, quienes deberían acompañarla desde otro lugar, como la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), con sus denuncias y su calendario de protestas, que suelen incluir interrupciones de la docencia. Sostiene que resulta cuesta arriba para una institución con tantas personas, situaciones y crisis constantes controlar lo que debería ser la conversación en el ámbito educativo, por la cantidad de variables que intervienen y porque las noticias que llegan a los medios no se resuelven siempre con un comunicado o una nota de prensa.

El autor destaca que el Estado desplegó un operativo al inicio del año escolar 2026-2027, con funcionarios recorriendo todas las provincias para dejar inaugurado el período, y que cada institución debe presentar un plan estratégico el año previo a su ejecución. Pese a ello, la impresión es que se trabaja sin planificación, visión ni búsqueda de resultados satisfactorios. Menciona que algo similar ocurre en Salud Pública, afectada por los planes de lucha del Colegio Médico Dominicano, sobre todo bajo la presidencia del doctor Waldo Ariel Suero, y por la intervención de distintas asociaciones del sistema médico. Otros ministerios viven lo mismo: no logran destacar un proyecto porque de inmediato surge un hecho que desmonta su momento positivo.

El columnista aclara que no considera disfuncionales a esos departamentos de comunicación. Su diagnóstico es que sostienen demasiados frentes abiertos y, aunque puedan demostrar que muchas informaciones negativas son rumores mal manejados, resulta imposible frenarlos a tiempo. El reto actual, sostiene, es que rumores, deepfakes y desinformación circulan tan rápido que, cuando se intenta desmentirlos siguiendo el manual de crisis, la respuesta llega tarde y la percepción falsa queda instalada en la conciencia ciudadana.

Fuente: Listín Diario, publicado originalmente el 20 de septiembre de 2026. Texto reelaborado por la redacción de LOSA Radio.

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