PISA: Del lamento a la acción
por losaradio ·
Los resultados de la prueba presentados en forma oficial por la OCDE siempre vienen a escandalizar y a ocupar un sitial importante en la opinión pública de la nación, solapando temas políticos que acogotan al gobierno, quien, a pesar de la seriedad del problema educativo, se alivia de los ataques de la oposición político-partidaria que busca desplazarle del poder del Estado.
Esa es la gran verdad que debemos asumir con propósitos de superación continua, pero, que responda a la inversión económica y a los esfuerzos de todos los sectores sociales que buscan corregir el rumbo calamitoso de la calidad de la educación de la república.
Lo cierto es, que la investigación que expone PISA, revela escasos avances, aunque presenta una mejora de largo plazo en el área de las ciencias, con respecto al 2018, aunque el país continúa con grandes rezagos y estancamiento frente a la medición anterior realizada en 2022. Los números no mienten, son objetivos y crueles.
Al observar las puntuaciones que la nación ha obtenido en las tres variables que se han medido, vemos que las ciencias obtuvieron 361 puntos, ascendiendo con respecto al 2018 en 25 puntos, el registro mayor de avance entre los tres aspectos de la medición. En cuanto a la lectura, como segunda variable presenta unos puntos menos que en la anterior medición, obteniendo 346 puntos. Y, en cuanto a las matemáticas, estas se mantienen prácticamente en el mismo lugar del 2018.
La calamidad se presenta, tal y como sucede en las anteriores mediciones, con un desempeño crítico, debido a que nueve de cada diez estudiantes no alcanzan el nivel mínimo de competencias en Mmatemáticas, y cerca de ocho de cada diez están por debajo del nivel básico en Lectura comprensiva. Cuando se compara al país con las demás naciones, seguimos en una ubicación bajísima a nivel global, es decir, en el puesto 81 de 91 países, pero, muy lejos de los promedios de los países miembros de la OCDE.
Ante todo, consideramos que el análisis que presenta la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (mejor conocida como OCDE), aporta datos cruciales para enfrentar el porvenir de la educación en la región y en la república dominicana, del mismo modo nos presenta en forma cruda, una gran verdad: que más dinero invertido no equivale automáticamente a un mejor desempeño académico.
En forma reiterada, los análisis que esta entidad viene haciendo cada tres años, verifican que el presupuesto asignado por alumno (hace bastante tiempo), ha dejado de ser el factor determinante del éxito educativo. En cambio, estos estos estudios evidencian que la calidad del gasto y las políticas públicas estructurales son las verdaderas claves del rendimiento estudiantil y para logra una dedicación más responsable de los profesores.
Se observa, que la inversión es necesaria, pero, que es bueno comprender cómo la inversión económica interactúa con el aprendizaje. Estos datos emitidos por la OCDE demuestran que los países con presupuestos altísimos suelen estancarse, porque desarrollan una mala gestión de los recursos económicos, de la relación interinstitucional con los profesores, del currículo, del personal y sus equipos tecnológicos.
Podemos colocar como ejemplo a Luxemburgo, país que más dinero destina a educación en el mundo, hablamos de unos US$288,521 por estudiante, pero su puntaje promedio en ciencias fue inferior al de naciones como Irlanda, Francia e Italia, que invierten menos de la mitad de ese dinero en sus sistemas educacionales.
Debemos aclarar, que Luxemburgo invierte exactamente USD 288,521 por estudiante, lo que representa la cifra más alta a nivel mundial, pero este dato corresponde al gasto acumulado total por alumno entre los 6 y los 15 años de edad. (Se trata de la etapa de educación obligatoria).
Esa exorbitante suma de dinero invertida en esa gran nación, se contrapone con la de los países de ingresos medios o con los que han aplicado reformas estrictamente orientadas al mérito docente, a la reforma curricular y a la optimización del tiempo en el aula, las que han logrado retornos de aprendizaje positivos por cada dólar invertido, pero, desde una gestión optima. Con respecto a nuestra nación (la dominicana), el 4% del Producto Interno Bruto, representa uno de los ejemplos más analizados de esta desconexión.
Desde la implementación del 4% del PIB para la educación en 2013, el país ha acumulado una inversión histórica de más de RD$2.55 billones (alrededor de 50,000 millones de dólares), pero, sin embargo, los resultados de PISA 2025 evidencian que el aprendizaje sigue rezagado, debido al estancamiento en ciencias y la brecha creciente con respecto al promedio global. Es una calamidad, que el país obtuviera similares puntos en matemáticas, quedándose estancado en la misma puntuación de 2022.
Pero, lo lamentable es, que solo el 26% de los estudiantes logró el nivel básico de competencia en esta área. El sistema de educación dominicana necesita un corrientazo de alto voltaje, que lo estremezca, para poder aminorar la brecha entre la nación dominicana y el resto del mundo, con respecto a esta medición. El país acumula una desventaja de 121 puntos menos en Ciencias, 115 puntos menos en Lectura y 124 puntos menos en Matemáticas, con respecto a las demás naciones que se miden en este programa internacional.
¿Cuál debe ser la respuesta ante esta situación? Los docentes deben ser vinculados a los cambios, escuchar sus necesidades y lograr compromisos frente la sociedad en forma pública y transparente. Los padres deben asumir la responsabilidad correspondiente para colaborar desde el hogar con las tareas y el rescate de la dignidad del profesor frente a la familia y a los estudiantes. La sociedad debe volver al reconocimiento y mérito del profesor de cara a la ciudadanía.
Los actores del sistema deben priorizar rigurosidad en la formación y selección de los docentes, como camino hacia la adquisición de calidad en los procesos. El tiempo no se puede perder, porque no es posible recuperarlo. Por esa razón hay que maximizar las horas efectivas de docencia y el enfoque pedagógico práctico. Hay que desarrollar procesos cualitativos y de evaluación de la inversión, erradicando programas inútiles y asesorías decorativas, evitando de esa forma ineficiencia en el gasto corriente.
Se debe flexibilizar la estructura presupuestaria para reducir la rigidez del gasto y orientarlo hacia la productividad. Porque el presupuesto de la educación sigue la tendencia de consolidación de una estructura inflexible, casi siempre dominada por gastos fijos excesivos y por múltiples nominas, las que deben ser sometidas a revisión, con el objeto de observar pertinencias.
Se deben tomar medidas de gestión con miras a balancear la distribución del presupuesto para ver cómo se pueden liberar recursos hacia la inversión pedagógica directa. Esto último refiere la asignación de recursos financieros y presupuestarios destinados de manera prioritaria al proceso de enseñanza-aprendizaje y al aula, evitando la dispersión en gastos administrativos innecesarios. Hay que orientar la inversión a cuestiones productivas que beneficien los aprendizajes de calidad.
En ese orden, se debe dejar delado la creencia de que la calidad nace de la inversión, sin tener en cuenta primero otras aristas importantes del proceso escolar, entendiendo que el volumen del financiamiento proporciona el éxito por sí solo. Se debe construir una cultura del gasto, en donde se justifique en función de su capacidad para general retornos educativos medibles y sostenibles en el tiempo.
Una de las cuestiones que se deben priorizar es el acondicionamiento de la inversión que se haga en el desarrollo del capital humano a los resultados esperados por el Estado. En ese orden los incentivos salariales y las promociones del personal deben esta vinculados a las evaluaciones de desempeño. Pero, ojo, evaluaciones reales del desempeño, con la rigurosidad requerida por la crisis actual.
De ahí que, en el caso docente, deben estar enfocadas en las competencias y en las habilidades pedagógicas reales en las aulas. Para ayudar en ese sentido, se debe trabajar en la formación focalizada, priorizando el gasto en capacitación docente dirigida a resolver las deficiencias criticas del alumnado, traduciendo el tiempo de instrucción y la inversión en mejoras tangibles de comprensión lectora, dominio de las matemáticas del nivel y mejora en el aspecto del conocimiento de las ciencias.
El sistema educativo tiene que fortalecer la eficiencia de su gestión administrativa, procurando en primer plano, la optimización del personal no docente. Para ello, deberá evaluar y racionalizar la dimensión gestión administrativa no docente para mitigar la duplicidad de funciones y asegurar que la mayor parte del presupuesto se concentre en el entorno escolar.
En segundo plano, debe implementar herramientas de monitoreo continuo que permitan ajustar políticas y proyectos en tiempo real para corregir desvíos y garantizar la transparencia del gasto. Es tiempo de que en el Minerd se gobierne sobre los datos obtenidos a través de las investigaciones, especialmente los que presentan cada año las pruebas nacionales, porque son una cuestión básica en las acciones de una administración que busque solucionar grandes desafíos, como los que presenta la educación dominicana.
Desde ese punto, hay que maximizar el uso de la infraestructura actual, planificando el gasto para los territorios y con los territorios, como vía de aseguramiento de que las inversiones en infraestructura escolar respondan a necesidades reales de cobertura y retención estudiantil regionales, optimizando los espacios disponibles antes de incurrir en nuevas construcciones.
Por último, el sistema debe dejar de copiar, para pasar a aprender de los modelos de alta eficiencia, buscar adaptaciones propias, utilizando referencias internacionales de excelencia, para reestructurar la asignación de recursos, enfocando el gasto hacia factores estratégicos que expliquen un alto retorno de la inversión en el área educativa.
Fuente: El Nuevo Diario, publicado originalmente el 17 de septiembre de 2026.