Política

OPINION: Maximiliano Gómez  

EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.

Dos novelas biográficas ahondan sobre un episodio del que estamos conmemorando cincuenta años: la muerte en Bruselas de Maximiliano Gómez, el Moreno, y del asesinato y descuartizamiento de Mirian Pinedo, viuda del líder  izquierdista Otto Morales, cuyo cuerpo había aparecido desnudo, en estado comatoso, en el cuartito donde se halló sin vida al Moreno.
Fue devuelta a la vida después de una traqueteomía y un prolongado internamiento, pero luego raptada y sentenciada a muerte por varios que la sometieron a un juicio sumario culpabilizándola de lo que entendían asesinato de Maximiliano Gómez en supuesta complicidad con la CIA.
La primera obra: El Olor del Olvido, la publicó Freddy Aguasvivas en 2001, y en ella confiesa haberse motivado Pablo Gómez Borbón, para la que acaba de sacar del horno: Morir en Bruselas. 
Ambas narrativas tienen como asunto nodal aquel episodio impactante, abrazados de hipótesis que quizás nunca se descarten porque la más verosímil, la intoxicación por monóxido de carbono, que mata miles por años en todo el mundo sin la intervención de una intención criminosa, resulta increíble para la muerte de un hombre llamado a morir heroicamente sobre la bandera de la causa que enarboló.
El vertido de monóxido de carbono en un espacio cerrado que puede emanar de la combustión de gasolina,  madera, propano, carbón y otros combustibles, es un asesinato fascinante porque lejos de percibir peligro, el reemplazo del oxígeno en los glóbulos rojos por monóxido transfiere una sensación placentera.
¿Por qué creer que Maximiliano Gómez murió por cuenta del azar, si todos los protagonistas del secuestro del agregado militar de la embajada de los Estados Unidos, coronel Donald J Crowley, murieron asesinados?
¿Por qué dudar que la CIA que había estado detrás de la muerte de otros exiliados políticos en Europa, no iba a estar detrás de la del líder de una agrupación de la izquierda revolucionaria que había desafiado al imperio con el secuestro de un alto oficial?
Pero para hacerla más confusa la muerte del líder del Movimiento Popular Dominicano, también podía tener causantes que no eran ni la CIA ni el régimen balaguerista: la confrontación entre las izquierdas porque la guerra fría no fue una confrontación bipolar entre Estados Unidos y la Unión Soviética, sino que aparte había una competición fratricida entre los izquierdistas pro rusos y los pro chinos.
Las izquierdas arrojaron todos sus muertos a la responsabilidad del régimen de Balaguer, pero no cabe dudas que en crímenes hubo cuota propia.
Encima los que condenaron a muerte a Mirian Pinedo creyeron o se inventaron que ella se abrió a un acercamiento íntimo con Maximiliano Gómez para vengar la muerte de Otto Morales, de la que supuestamente lo culpaba.
¿Quién fue Maximiliano Gómez? Así lo define Tony Raful:
“El Moreno era un libertador de oprimidos dentro del contexto ideológico que asumió. No cometió en su corta vida un solo  desliz de opresión contra nadie ni se enriqueció a costa del trabajo de nadie. Su gran pecado dentro de liderazgo político dominicano fue presentarse sin currículo social ni de clase y haber adquirido en pocos años una principalía envidiable. Lector voraz, asimilaba por hora todo lo que había perdido en su origen social muy  pobre. Y a pesar de esas limitaciones o barreras de clase de una sociedad como la dominicana, llena de prejuicios y malquerencias, logró  conquistar y atraer a sectores sociales que veían en él a un defensor de los oprimidos”. 
JPM
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Fuente: Al Momento

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