OPINION: El PLD se perdió en el camino

Política
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El autor es médico cardiólogo. Reside en Barahona.

El neoliberalismo económico es una corriente del pensamiento económico y político que tiene origen en los inicios del siglo pasado y alcanzó su mayor relieve en la década de los 80s con el impulso del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Ronald Reagan y la primera ministra de Reino Unido, Margaret Thatcher, en la vieja Europa.

El modelo económico, no es más que una expresión del capitalismo, que como filosofía de la clase conservadora preconiza la preponderancia de la iniciativa del sector privado en la economía y en las políticas sociales del Estado, menguando de esta manera su accionar.

Hacemos esta introducción para que se tenga idea de cómo y hacia qué dirección los herederos políticos de Juan Bosch condujeron al Partido de la Liberación Dominicana. Obra maestra, en otrora, del presidente ad-vitan del que era un partido nuevo y único en América.

Y lo hicieron a despecho de que el Partido de la Liberación Dominicana fue fundado por un líder político estudioso de las concepciones marxista para el estudio de la sociedad y la interpretación de la historia.

Se olvidaron de que, bajo estas concepciones ideológicas, fundamentadas en el estudio profundo de la historia y la sociología dominicana, el líder del PLD elaboró un amasijo teórico- práctico donde se plasman conceptos para en el devenir del tiempo completar la obra iniciada por Juan Pablo Duarte y los trinitarios en 1844.

Convirtiendo de este modo, al Partido de la Liberación Dominicana, en la corriente histórica que representa el ideario liberador de los trinitarios, llamado a continuar el ideal de los patriotas del 1863, de los que combatieron las tropas intervencionistas del 1916 y la guerra patria del abril de 1965.

Pero, para ese grupo de la pequeña burguesía conservadora, emular esa corriente liberadora, no estaba dentro de sus planes, por lo tanto, optaron por la vía más fácil: la negociación, que resultó en primer término, en cambios organizativos profundos del partido, aunadas a trasfondo neoliberal que facilitaron el ascenso de la organización al gobierno.

En tales circunstancias, en 1996 el PLD llega a la administración del Estado dominicano y, lo que parece ser un acuerdo previo, un año después se crea la Comisión de Reforma de la Empresa Pública para implementar la reforma y transformación de las empresas estatales.

En ese contexto fue privatizado el patrimonio empresarial que Rafael Leónidas Trujillo legó al pueblo dominicano, vale decir, Corporación Dominicana de Electricidad (CDE), la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE), Y Corporación de Fomento de la Industria Hotelera (CORPHOTEL). Entre otras que se agregaron con el pasar de los años.

De esta manera, al Estado dominicano se les fueron de las manos sectores estratégicos (CDE) y otros medios de producción que hoy día sus efectos repercuten negativamente en el ámbito social, económico y financiero.

Con este despojo al Estado, hizo su entrada triunfal y subrepticia el Neoliberalismo Económico a la República Dominicana.

Modelo económico que, de la misma manera se impulsa en otros países de América Latina. El ejemplo cumbre fueron las privatizaciones del fenecido presidente Carlos Menen en 1989 en la República de Argentina, que posteriormente llevaron al colapso la economía de la nación andina.

En consecuencias, los gobernantes en la región que acogieron el modelo neoliberal tienen sus pueblos sometidos a los designios del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, brazos ejecutores de las políticas económicas y financieras neoliberales.

Que, en la práctica, no es más que la implementación de políticas de ajustes estructurales, que arrastran consigo grandes problemas financieros y presupuestarios de impacto deletéreo en el ámbito social: reducción de gasto público, disminución en los gastos de inversión, reducción o eliminación de subsidios a productos básicos, equilibrar presupuesto aumentando los impuestos, devaluación monetaria, entre otras.

Evidentemente, son políticas socialmente degradantes que arrastran los pueblos a la pobreza con todas sus aristas; pero, afortunadamente, y como consecuencia de ello, en Latinoamérica surgieron los gobernantes progresistas del siglo XXI, contra parte antineoliberal que van en dirección a la construcción de la patria grande que iniciaron Simón Bolívar, José Martí y continuaron Fidel Castro, Hugo Chávez, entre otros.

Única vía para la autodeterminación de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Afortunadamente en el contexto de la confrontación, el impulso pujante de las fuerzas progresistas en América Latina es de tal magnitud que en el continente suramericano se disputan la supremacía política la derecha conservadora neoliberal y las fuerzas progresistas.

Sin embargo, en República Dominicana las corrientes políticas conservadoras y neoliberales predominan y manejan el panorama político nacional, porque la fuerza política destinada a impulsar la nueva corriente del progresismo, el Partido de la Liberación Dominicana, se perdió en el camino al ser inducido a la transgresión ideológica.

En consecuencia, en la República Dominicana la confrontación política está protagonizada, hasta ahora, por dos organizaciones políticas principales conservadoras y neoliberales.

 

dribatistaf@hotmail.com

JPM

 

 

 

 

 

Fuente: Al Momento

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