Regionales

México y Centroamérica combaten dos pandemias, coronavirus y violencia

Raich consideró que uno de los desafíos más urgentes a nivel regional y mundial «es atajar la pandemia, una emergencia que ha ampliado las desigualdades.

México. – México y Centroamérica están combatiendo dos pandemias al mismo tiempo, la provocada por la emergencia sanitaria de la COVID-19 y la generada por la violencia, señaló este miércoles la delegación regional del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

En la presentación de su Balance Humanitario 2021 para la región, la Cruz Roja recordó que el 2020 estuvo marcado por las catástrofes naturales y la crisis económica, impactos que empujaron a decenas de miles de centroamericanos a emigrar y «que hicieron mucho más vulnerables a comunidades ya afectadas por la violencia».

«El primer gran reto humanitario de todo el mundo es superar esa pandemia ahora que llegan las vacunas», dijo en entrevista con Efe Jordi Raich, jefe de la delegación regional del CICR para México y América Central.

Aunque reconoció que existen avances positivos en la vacunación, Raich consideró que el CICR aboga porque la distribución de las vacunas «sea equitativa, universal, gratuita, igualitaria y sin discriminación para todas las poblaciones que las requieren para que no se generen nuevas desigualdades».

RETOS EN LA REGIÓN

Raich consideró que uno de los desafíos más urgentes a nivel regional y mundial «es atajar la pandemia, una emergencia que ha ampliado las desigualdades y acentuado las consecuencias de la violencia».

Precisamente la violencia fue señalada por el jefe del CICR en la región como «otra epidemia», la cual es un reto más complicado y requiere de acciones urgentes en el corto y largo plazo.

«El acceso universal a la vacuna es un reto a corto plazo, y a mediano y largo plazo son los objetivos y preocupaciones que vienen de la prepandemia«, apuntó.

«Si a la pandemia le añadimos los huracanes en Centroamérica, la devastación, la crisis económica y la pérdida de medios de vida por los cierres (…) esos grupos vulnerables que ya lo eran antes de la pandemia, como los migrantes, los desplazados y personas privadas de libertad, se vuelven más vulnerables y a ellos se le añaden otras personas que antes no eran vulnerables», apuntó.

Además, dijo que las consecuencias visibles e invisibles asociadas de la violencia como homicidios, desapariciones, el desplazamiento interno, las restricciones al movimiento, la extorsión, la dificultad de acceso a servicios básicos de salud y afectaciones a la salud mental y física «persisten en la región».

Por ello, aseguró que el 2021 «será un año de grandes retos para la respuesta humanitaria», sobre todo en zonas donde las tasas de violencia continúan causando grandes sufrimientos a las personas.

Raich dijo que bajo este escenario está «latente» la posibilidad de un aumento de la desigualdad, el desplazamiento, los flujos migratorios, entre ellos, el riesgo de separación de familias y el aumento de casos de personas desaparecidas.

Explicó que para avanzar en la vacunación en la región «no debe haber una politización de las vacunas» para que una buena noticia como es la inmunización «no se convierta en una mala noticia» que termina por convertir a la COVID-19 en otra enfermedad de pobres.

DATOS DEL INFORME

Durante 2020, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en la región apoyaron de manera directa a más de 200,000 personas y otros cientos de miles fueron beneficiados por acciones indirectas en apoyo a otras organizaciones.

El reporte señaló que en México se «registraron 95 casos en total de falta de respeto y problemas de acceso a los servicios de salud, de los cuales 21 ocurrieron en un contexto de violencia o crisis ajenos a la pandemia».

Mientras que los casos restantes documentados se relacionaron directamente con la pandemia y los vinculados con la COVID-19 afectaron a 117 trabajadores de la salud: 79 enfermeras, 35 médicos y tres voluntarios de la Cruz Roja Mexicana. Además, cinco hospitales y cuatro ambulancias fueron víctimas de agresiones.

De El Salvador se señaló que las desapariciones son «una dura realidad» que deben afrontar las víctimas de esta tragedia luego de que en el país aproximadamente seis personas desaparecen a diario y donde miles de familias todavía esperan una respuesta del Estado a su situación.

En Guatemala también se apuntó la desaparición de personas como una de las graves consecuencias a las que se enfrentan las personas migrantes.

Aunque también enfrentan violencia como robos, extorsiones, violencia sexual, secuestro, separaciones familiares y falta de acceso a servicios básicos.

En tanto, en Honduras la situación poselectoral de 2017 dejó importantes lecciones, tareas pendientes y la demanda de miles de hondureños de un cambio profundo.

El informe precisó que «es necesario dar un mayor impulso y relevancia a la discusión, aprobación y reglamentación de la Ley de Uso de la Fuerza previo a estos eventos».

Mientras que en Nicaragua a pesar de la coyuntura de la pandemia y la necesidad de adaptar nuestras operaciones, se logró beneficiar a más de 12,000 personas en el país donde el CICR realiza visitas a personas privadas de libertad.

FUENTE: EFE

Fuente: CDN

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