Niños toman clases pese a obstáculos propios del barrio

Nacionales

Los estudiantes del sector público arrancaron ayer de manera formal la docencia a distancia. Entre el bullicio del barrio, el ruido de la música, las guagüitas plataneras y los motores, los niños intentaban concentrarse y entender las clases que recibían desde un celular o un televisor.En el sector La Ciénaga, Sebastián Ferreras recibía con atención las clases de cuarto grado a través de su televisión. El alumno demostró que maneja sus horarios y canales de clases.Sin embargo, expresó que a veces no entiende “lo que ellos dicen”, pero dijo que le gustaron los cuentos y que comprendió las exhortaciones sobre el respeto, la familia y la tolerancia.Igualmente, manifestó que aunque trata de concentrarse le molesta el ruido de su alrededor, “Todos los días ponen música y pasan muchos motores por aquí”, dijo el alumno de 9 años.Para Jael Alexander Ruíz, quien se vistió con el uniforme escolar y sintonizó sus clases a las 9 de la mañana, la modalidad a distancia es una bendición, explicó que las clases les resultan más fáciles desde el televisor y que se siente bien estudiando porque le gusta estar en su casa.No obstante, la eficacia de su aprendizaje está amenazada debido a que la comunicación del niño con su maestra depende del wifi que le llega de forma intermitente desde la casa del vecino.Desde su habitación también se educa Yuveiry Díaz Cabrera, solo que la suya tiene muy poca iluminación. Pese a ello, tenía abierto su cuadernillo y había escrito la fecha en su mascota. Cabrera está en sexto grado y manifestó que las clases a distancia están muy bien porque su abuela le ayuda.También afirmó que en la tarde apoyaría a su hermano que cursa el primer grado e indicó que iba a poner minutos en el celular de su abuela para hablar con la maestra.A parte de la TV los docentes imparten clases a través de Zoom y Whatsapp, bajo esta modalidad estudia Steicy Paniagua, inscrita en tercer grado. También su hermano Stalkin que cursa segundo.La madre de ambos dijo que no le gustan las clases a distancia porque los niños no tienen el suficiente desarrollo para estudiar a través del teléfono. Se quejó de que sus niños no escuchan bien durante las videollamadas, por la bulla que hacen en los hogares de los otros alumnos.Mientras que en La Zurza, Yasmaira Martínez que cursa quinto de secundaria, dijo que recibió orientaciones de dos maestros para aprender a manejar las plataformas que usarán.

Fuente: Hoy

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