La revolución de lo virtual ha cogido a los dominicanos “con los pantalones en los tobillos”

Nacionales
Un smartphone puede ser un recurso auxiliar, pero no es lo que requiere la educación virtual, menos aún lápiz y papel.

SANTO DOMINGO.-Los profesores son la columna alrededor de la que está organizada la escuela, tienen puntos de vista, pero no quieren exponerse en estas circunstancias.

¿Qué piensan ellos del giro que le ha impreso al año escolar la peste del coronavirus? Dejarlos opinar, distendidos, arroja algunas ideas que compartimos con los lectores.
Una sicóloga escolar dijo a EL DÍA desde El Seibo: “En esta situación saldrán adelante unos pocos; los demás se quedarán aún más atrás. La brecha intelectual se ampliará en gran medida”.

Un sicólogo escolar lo valoró desde el Distrito Nacional con estas palabras: “Las condiciones materiales son muy precarias, con sectores de poca accesibilidad a los medios. Por otro lado, un personal docente que carece de competencias en términos informáticos”.

Y desde Santo Domingo Este, un profesor de educación física dijo: “Hay desafíos para un año escolar exitoso. En relación con los estudiantes, deficiencia eléctrica y de conexión a la internet; entorno familiar con poca o ninguna preparación para guiar a sus hijos”.

Ninguno parece absolutamente pesimista, pero el momento de reflexión antes de contestar, el reparo de que prefieren esperar, hace suponer que van a esta experiencia sin mucho entusiasmo.

El compromiso
La idea de un año escolar semi virtual, si nos acogemos a las palabras del ministro de Educación cuando ha dicho que allí donde la conectividad sea precaria o inexistente se echará mano de medios de comunicación como la radio y la televisión, plantea retos importantes para cualquier gerente.

Sobre este punto, una administradora dijo a EL DÍA desde Santiago: “Los resultados no parece que vayan a ser halagüeños dada la situación que todos conocemos y, sobre todo, por la falta de disciplina, que es un mal agobiante en todos los sectores de nuestro país”.

Puestos a examinar la educación formal como un sistema, caemos en la cuenta de que a simple vista está compuesto por una gerencia, el Estado a través del Ministerio de Educación; la familia, compuesta por el estudiante y sus padres; los recursos o entorno material, integrado por las condiciones de la familia, las escuelas y los suplidores, y el medio cultural en el que tiene lugar el proceso educativo formal.

Cada uno de estos componentes tiene sus dramas y desafíos propios. El del Estado, hecho operativo en la administración del sistema educativo, es el de garantizar la educación formal de calidad, viable y en condiciones apropiadas (artículo 63.3 y numerales siguientes de la Constitución de la República).

Ninguna gerencia del sistema educativo ha de haber tenido en sus manos un rompecabezas como el que le ha tocado al ministro Roberto Fulcar y sus colabores, con muchas cosas que hacer, sin dinero y la economía en su peor momento.

El núcleo básico
La familia, a la que se le supone interesada en la educación formal como la vía para garantizarle a sus componentes la comprensión adecuada del mundo en el que viven, así como las oportunidades de ascenso y aceptación en el medio social, tiene que hacer un aporte importante.

Los niños pueden ser renuentes a ir a la escuela por razones estudiadas por los sicólogos escolares. Deben ser enviados limpios y aptos a su escuela para las tareas de cada día, y cuidar de que vayan venciendo de día en día las aversiones a un medio en el que no siempre se es feliz.

Las condiciones económicas de la familia pueden ser un serio obstáculo para la satisfacción de estas necesidades, en vista de que el estudiante debe estudiar en casa y contar con alguien que se lo recuerde a cada rato.

Si no tiene un cuarto propio, si no puede utilizar la sala o el comedor como espacio para el estudio, o una terraza, esto puede ser un obstáculo importante. Y si la familia lo tiene integrado como parte de algún proceso de trabajo, las tareas de la escuela pasan a un tercer o cuarto orden en las prioridades.

Si la escuela no es medianamente acogedora y su personal exigente, si no tiene allí la merienda o almuerzo que no puede encontrar en casa, los resultados pueden llegar a ser contraproducentes.

La condición de apéndice de la escuela que siempre ha tenido la familia se refuerza esta vez con el anuncio de la virtualización de la enseñanza formal, que es un elemento de estrés para el Estado, que no llega a este punto como parte de un plan, si no como una improvisación, y de estrés para la familia, que ahora pasa a ser mandataria de la administración pública y depositaria de inversión económica en el proceso de enseñanza aprendizaje; de estrés para el estudiante, que se mantendrá permanentemente en la escuela, y de alto estrés para la sociedad, que estará siendo revolucionada con la información desde la base como secuela de un virus.

Y la cultura
En la conversación con los profesores, uno de La Romana que no tuvo reparo en que se le identificara, pero que se quedará anónimo para no desentonar, dijo para EL DÍA: “Yo, en lo personal, espero que esto nos sirva para mejorar, pues saldrán a flote todas nuestras debilidades”.

Un punto clave. La administración no va a trabajar con las fortalezas de los padres, de los profesores y de los estudiantes, sino con sus debilidades y desde la debilidad del sistema educativo.

El medio cultural tien su papel. ¿Qué es la cultura para la familia, el barrio, el pueblo o la nación?

La cultura popular es parte importante del sistema educativo informal, y tiene su impacto en la parte formal de la educación.

De la actitud de la comunidad ante la escuela dependerá en gran medida el uso que se le dé a los recursos tecnológicos que ponga el Estado en manos de la familia, la cooperación con el nuevo proceso y la tolerancia.

La cultura popular dominicana, por si alguien lo ha olvidado, está hecha de solidaridad, empatía, bachata, bebida y juego. Es común y aceptado que un vecino se presente en la casa de otro y que ese otro lo reciba como un hecho normal. A veces estas visitas son amenizadas con una taza de café, si llegan en la mañana, o con una cerveza, si se producen en la tarde o al anochecer.

Ahora con la familia como parte de la escuela. ¿Será natural aparecerse en la casa de otro en horario de clases? Esto puede generar un malestar al que tendremos que buscarle remedio en la cultura?

El mundo cambia

4% Del PIB.
Una cifra que hasta ahora ha servido para la construcción de escuelas. Lo virtual se llevará la inversión.

Un deber del Estado

— La Constitución
“El Estado velará por la gratuidad y la calidad de la educación general, el cumplimiento de sus fines y la formación moral, intelectual y física del educando”, dice el artículo 63.4 de la Constitución.

Fuente: El Día

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