Johnson planea un «cortocircuito» con nuevas restricciones en el norte de Inglaterra para frenar el coronavirus

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En varias zonas del norte del país se están produciendo más de 6.000 infecciones diarias, casi el doble que las detectadas a nivel nacional

Una ambulancia pasa cerca de un cartel que invita a hacerse la prueba...

Una ambulancia pasa cerca de un cartel que invita a hacerse la prueba del Covid-19.
EFE

Boris Johnson planea aplicar un «cortocircuito» con severas restricciones en varias zonas del norte de Inglaterra, donde se estima que se están produciendo más de 6.000 infecciones al día de coronavirus, casi el doble de las detectadas a escala nacional, en medio del escándalo político propiciado por el caótico e inefectivo sistema de pruebas y rastreo.

El propio Johnson reconoció que el sistema está teniendo «enormes problemas», mientras la máxima responsable, Dido Harding, reconoció en el Parlamento que la demanda de tests entre la población es entre tres y cuatro veces superior a la máxima capacidad (240.000 pruebas diarias) y que los laboratorios están desbordados. Decenas de centros han llegado al borde del colapso esta semana y el 90% de los resultados no han estado disponibles en 24 horas.

El caos del sistema de pruebas del Covid ha obligado a reforzar las medidas preventivas, con confinamientos parciales que afectan ya a más de 10 millones de británicos, mientras el Gobierno se plantea volver a obligar al cierre de pubs y restaurantes o la imposición de «toques de queda» a las diez de la noche a partir de la próxima semana.

El secretario de Sanidad Matt Hancock no descartó incluso la posibilidad de un nuevo confinamiento nacional «como última línea de defensa». «Estamos en un momento muy importante con una aceleración el número de casos», advirtió Hancock. «El número de gente hospitalizada se duplica cada ocho días y está empezando a notarse el efecto en los centros sanitarios».

«La estrategia es mantener el virus lo más bajo que podamos y proteger la educación y la economía«, aseguró Hancock. «Haremos todo lo posible para evitar el calvario que tenemos en el horizonte hasta que tengamos la vacuna, los tratamientos y los tests masivos. Francamente, ese país ha hecho en ese respecto más que ningún otro en el mundo».

«En un mundo ideal, los tests casi instantáneos tendrían que estar disponibles para todos los que los requieran», admitió por su parte Boris Johnson, que hace tan solo unos días anunció a bombo y platillo la «Operación Disparo a la Luna» («Moonshoot») para hacer millones de pruebas diarias. «Pero no tenemos suficiente capacidad y mucha gente está profundamente frustrada», reconoció el «premier». El nuevo objetivo es llegar al menos al medio millón diario de pruebas a finales de octubre.

El número de infecciones diarias detectadas el jueves fue de 3.991. El Reino Unido es ya el tercer país con una mayor tasa de infección en Europa (59,3 por 100.000 habitantes) después de España y Francia. Las islas británicas siguen ocupando el primer lugar por el número de muertes por coronavirus en todo el continente (41.705) aunque la tasa de mortalidad actual es del 0,3%, en comparación con el 2,2% de España.

«Aplastar la segunda joroba al camello»

Boris Johnson ha pedido entre tanto la máxima cooperación a la población para «aplastar la segunda joroba al camello» (en referencia a la segunda ola). El «premier» impulsó esta misma semana la aplicación de la «regla de seis» (prohibidas reuniones de más de seis personas) que se ha enfrentado a tenaces resistencias en su propio partido y en medios conservadores como The Daily Mail, que ha lanzado la campaña «¡Salvemos las Navidades!».

Escocia y Gales se desmarcaron nuevamente del Gobierno central y anunciaron que los niños menores de 12 años estarán exentos de la «regla de seis» en sus respectivos territorios. La ministra principal de Escocia Nicola Sturgeon ha anticipado que su Gobierno está también considerando «nuevas medidas» para contener el repunte de las infecciones.

El secretario de Sanidad Matt Hancock introdujo entre tanto la idea del «cortocircuito» para aislar temporalmente del resto del país las zonas del norte de Inglaterra donde el virus se está propagando con una rapidez alarmante. A partir del próximo martes, los residentes de Lancashire, Merseyside, Yorkshire, West Midlands y Cheshire no podrán reunirse con gente que viva fuera de sus domicilios. A las diez de la noche se implantará un toque de queda para la vida nocturna, a excepción de la localidad costera de Blackpool. Los residentes solo podrán usar el transporte público para «desplazamientos esenciales» al trabajo a la escuela.

«Sabemos que estas restricciones harán que la vida diaria sea más dura para mucha gente, pero sé que los residentes trabajarán juntos y respetarán las reglas para reducir las tasas de transmisión», advirtió Matt Hancock. «Pido a la gente local que se aísle e intente someterse a un test si tiene síntomas, y que cumplan con las recomendaciones de lavarse frecuentemente las manos, cubrirse en rostro en espacios públicos y respetar el distanciamiento social».


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Fuente: El Mundo

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