Fiscales de EE.UU. se retractan de la acusación de que los asaltantes al Capitolio querían «capturar y asesinar a funcionarios electos»

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Esta afirmación figura en la presentación judicial de uno de los participantes más conocidos del asalto, Jacob Anthony Chansley, conocido como ‘Vikingo’.

Durante una audiencia judicial celebrada este viernes en Phoenix (Arizona), los fiscales federales le pidieron a la juez magistrada Deborah Fine que desestimara una de las acusaciones de la presentación judicial en relación con Jacob Anthony Chansley, alias ‘Jake Angeli’ o ‘QAnon Shaman’, detenido el pasado sábado por haber participado en el asalto al Capitolio de EE.UU. el 6 de enero. La imagen de Chansley con el torso desnudo y ataviado con pieles y cuernos de animales durante la irrupción al Capitolio por parte de partidarios de Trump dio la vuelta al mundo.

La línea que los fiscales quieren omitir de su expediente judicial es: «Hay pruebas sólidas, incluidas las propias palabras y acciones de Chansley en el Capitolio, que respaldan que la intención de los alborotadores del Capitolio era capturar y asesinar a funcionarios electos del Gobierno de EE.UU.».

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Al mismo tiempo, Todd Allison, fiscal del Departamento de Justicia en Arizona, añadió que el Estado podría querer argumentar ese tipo de afirmación si Chansley va a juicio, pero que de momento no puede usar esta acusación. De todos modos, presentó a Chansley como un líder particularmente beligerante entre los alborotadores. Cabe mencionar que anteriormente ese mismo día el fiscal de EE.UU. para el Distrito de Columbia, Michael Sherwin, dijo a la prensa que «no había evidencia directa de [que hubiera] equipos de captura y muerte» durante el asalto al Capitolio.

«Enfermo mental, consumidor de drogas»

Según la Fiscalía, fue él quien presuntamente condujo a una parte de la multitud hacia el Capitolio con un megáfono, llevando una lanza. Además, los fiscales afirmaron que Chansley sufre una enfermedad mental, es consumidor habitual de drogas y «uno de los líderes y mascotas de QAnon, un grupo comúnmente conocido como un culto (que predica una teoría de la conspiración antigubernamental desacreditada y ficticia)».

Agregaron que el acusado dejó en el estrado una nota para el vicepresidente Mike Pence que rezaba «es solo cuestión de tiempo, se acerca la justicia». El propio Chansley explicó al FBI que su nota no era una amenaza, pero calificó al vicepresidente como un «traidor traficante de niños» y también tildó de traidores a otros políticos, como el presidente electo, Joe Biden. Antes de ser detenido, Chansley comunicó al FBI que quería regresar a Washington durante la toma de posesión de Biden para seguir protestando.

En prisión hasta el juicio

Después de que los fiscales señalaran que existe riesgo de fuga si Chansley es liberado bajo fianza, la juez —desestimando las afirmaciones de la defensa de que no es violento— decidió que el acusado permanezca en la cárcel mientras espera el juicio. La magistrada lo describió como «un participante activo en una insurrección violenta que intentó derrocar al Gobierno de EE.UU.«.

Anteriormente, el abogado de Chansley, Albert Watkins, contó que su cliente viajó desde Phoenix a Washington ante el llamado de Trump a los «patriotas» para que se opusieran a los resultados de las elecciones presidenciales.

El defensor alega que Chansley no estuvo involucrado en las acciones violentas en el Capitolio y que se presentó voluntariamente el pasado sábado en la oficina del FBI en Phoenix. En este contexto, el acusado ha pedido a Trump un indulto presidencial.

Fuente: RT Noticias

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