España abre vías con Nicolás Maduro

Internacionales

España mueve ficha en Venezuela y confirma el giro emprendido desde hace meses por el Gobierno de Pedro Sánchez. El Ejecutivo quiere abrir vías de diálogo con el chavismo y pactar una solución para escapar del actual callejón sin salida. El acuerdo que buscan España y la Unión Europea pasaría por unas elecciones ya en 2021 que sean lo más libres y democráticas posibles y que saquen al país de la actual parálisis institucional y política.
Como informó ayer el Ministerio de Asuntos Exteriores, el

Consejo de Ministros del martes aprobará el relevo del actual embajador de España en Caracas, Jesús Silva, nombrado por el Ejecutivo de Rajoy en 2017.
Su sustituto, casi con toda probabilidad, será el todavía representante de España en La Habana, Juan Fernández Trigo, que ha capitaneado la nueva política de acercamiento de Sánchez al régimen castrista, uno de los principales soportes internacionales de Maduro.
Asuntos Exteriores no quiere confirmar oficialmente el nuevo nombramiento. Pero fuentes diplomáticas le señalan como el más que probable elegido por la ministra Arancha González Laya.
El cambio de embajador se produce en un momento conflictivo y crucial para el futuro de Venezuela. El dictador Maduro ha convocado elecciones para el 6 de diciembre. Unos comicios calificados por la oposición como «fraudulentos». La propia Unión Europea y el Gobierno español han rechazado también estas elecciones porque consideran que «no se dan las garantías» para unos comicios «libres y democráticos».
El posible nombramiento de Fernández Trigo fue interpretado de forma inmediata por la oposición venezolana y por parte del mundo diplomático como un movimiento de acercamiento al régimen justo después de que el Gobierno haya dejado de apostar abiertamente por Juan Guaidó como alternativa a Maduro.
Aun así, Exteriores quiso diluir el cambio del embajador en Caracas dentro de un relevo diplomático más amplio en toda Latinoamérica. El martes también se aprobará el nombramiento de otros siete nuevos embajadores en Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Jamaica y Trinidad y Tobago.
Fuentes de Exteriores confirmaron que el líder opositor Leopoldo López, que está refugiado en la embajada de España desde mayo de 2019 y que trabaja desde allí, continuará en la legación diplomática. «Su situación no se verá afectada» por el cambio de embajador, confirmaron desde el Ministerio que dirige González Laya.
Las mismas fuentes pusieron mucho énfasis en insistir en que el relevo de Jesús Silva es un proceso normal y ordinario que se enmarca en la próxima finalización de su mandato, ya que los embajadores suelen rotar en su puesto cada cuatro o cinco años, salvo excepciones, señalaron. Silva llegó a Venezuela en abril de 2017, de modo que cuando regrese a España habrá estado en su destino tres años y medio.
La portavoz de Exteriores del PP, Valentina Martínez, pidió ayer explicaciones al Gobierno por el cambio de embajador. Y exigió expresamente que se siga protegiendo a Leopoldo López.
La portavoz de Ciudadanos, Marta Martín, por su parte, dijo esperar que este nombramiento «no forme parte de un cambio de estrategia y de rumbo». Y recordó que el nuevo representante de España presentará sus credenciales ante «el responsable de un régimen que ha cometido crímenes de lesa humanidad, según la ONU».
Hace ya meses que el Gobierno está dando señales de un cambio claro de política con respecto a Venezuela. El jueves pasado, el representante español en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas de Ginebra dejó constancia de los nuevos aires que se respiran en el Palacio de Santa Cruz al rebajar al máximo el tono crítico contra Nicolás Maduro, señalado por crímenes de lesa humanidad por la Misión de Verificación de Derechos de la propia ONU.
La sustitución del diplomático que fue capaz de navegar en medio de la tormenta constante durante tres años y medio sucede pocas horas después de la llegada al país de una misión enviada por Josep Borrell desde Bruselas, que busca negociar con el Gobierno bolivariano el retraso de las elecciones parlamentarias programadas para diciembre. Los enviados del Alto Representante se entrevistaron con Juan Guaidó, presidente encargado reconocido por la UE y por España, cuyo equipo recibió con sorpresa un viaje del que no fueron informados previamente.
El casi seguro sustituto de Silva, Juan Fernández Trigo, desembarcó en Cuba semanas antes del viaje oficial de Pedro Sánchez a la isla. A él le encargaron abrir la nueva etapa diseñada por Borrell. «Era necesario romper el hielo y hacer normal lo que es normal», resumió entonces el presidente del Gobierno español.
Tras dos años de experiencia con las autoridades de la revolución cubana, Fernández Trigo podría ser el encaje ideal ante el Palacio de Miraflores tras el giro de los últimos tiempos.
Fuentes políticas confirmaron a EL MUNDO que en el Ministerio de Exteriores se ha recibido con los brazos abiertos la iniciativa del dirigente opositor Henrique Capriles, quien ha provocado un cisma dentro de la Unidad Democrática al negociar con Maduro y adelantar su intención de apoyar a candidatos para el 6-D.
Mientras Capriles sube enteros, Guaidó los baja para el Gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos. El presidente del Parlamento Democrático cuenta con el respaldo de 37 partidos opositores, que han firmado un acuerdo para no participar en el 6-D y para plantear una consulta popular previa.
De momento, la operación encabezada por Capriles no ha fructificado. Incluso, el ex candidato presidencial amaga con no reconocer las elecciones si éstas no cambian de fecha. La última en advertir sobre los obstáculos impuestos en las elecciones fue Michelle Bachelet, alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, quien ayer actualizó su informe sobre Venezuela.
Y fue un «jaque mate», según la presidencia encargada, ya que la ex mandataria chilena no escuchó los cantos de sirena de Maduro y confirmó que continúan las ejecuciones extrasumariales, la represión contra las protestas y la persecución contra los opositores.
Durante sus tres años y medio en Caracas, Silva, sevillano de 58 años, convirtió la embajada de España en punto de encuentro político abierto para todos. Miembros del Gobierno y de la oposición, chavistas disidentes, opositores críticos y la sociedad civil fueron escuchados por un embajador que también mantuvo una negociación permanente con la revolución en busca de la libertad para los presos políticos. Y no sólo los de doble nacionalidad.
Un verdadero encaje de bolillos más enredado si cabe desde que el 30 de abril del año pasado Leopoldo López se refugiara en su residencia oficial. Ya antes Silva había inscrito su apellido en el libro Guinness de los récords diplomáticos: embajador en un país con dos presidentes, embajador de tres gobiernos españoles distintos (PP, PSOE y la coalición) y el primero en ser expulsado y declarado persona non grata para ser readmitido tres meses después. Cíclicamente tanto Maduro como Diosdado Cabello, número dos de la revolución, repetían sus ataques contra el embajador español a través de sus apariciones en televisión.
Mientras, dirigentes de la oposición próximos a Juan Guaidó escribieron ayer una carta a Josep Borrell mostrando su «preocupación» por el trabajo de la misión diplomática de la UE que ha viajado a Caracas.
En su opinión, la misión enviada por la UE «parece querer darle una oportunidad al régimen» para que «organice mejor su fraude electoral».
Entre los firmantes de este escrito está Leopoldo López Gil, eurodiputado del PP y padre de Leopoldo López, así como otros dirigentes de la oposición a Maduro como Antonio Ledezma, María Luisa Alonso o Alfredo Coronil.

Para seguir leyendo gratis



Fuente: El Mundo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *