Celebraciones de equipos de Lidom dejan su huella en el béisbol

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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.-Vladimir Guerrero Jr. recorrió las escaleras que van hacia la cueva del Escogido tras una victoria por 4-0 sobre el Licey en el mes pasado, uniformado por completo, con su cabeza inclinada hacia adelante como un rey y una sonrisa que alumbraba su rostro. Tenía puesto un sombrero mexicano negro, una máscara negra y una toalla blanca sobre sus hombros que replicaban un poncho.

Sus compañeros ya estaban allí, muchos de ellos con sombreros coloridos de playa, esperando de rodillas su llegada. De fondo se escuchaba la canción “Rest in Peace” de Jim Johnston, que solía utilizar el luchador libre de la WWE “The Undertaker”.

Desde afuera, lucía curioso lo que estaba sucediendo en el clubhouse tras la victoria.

Guerrero subió los brazos como si estuviera reviviendo de la muerte. Sus compañeros se pararon lentamente como zombies. Un coro de “¡Hey! ¡hey! ¡hey!” se desató, y se detuvo la canción de “Rest in Peace” para darle espacio a “El Sonidito” de Hechizeros Band.

Todo fue pintoresco y perfecto. Es exactamente lo que todos en el clubhouse querían y que cualquier seguidor de béisbol en la República Dominicana necesitaba desde hace 10 meses, cuando la pandemia del COVID-19 comenzó a cobrar vidas en todo el mundo.

Los Leones del Escogido y los otros cinco equipos (Tigres del Licey, Estrellas Orientales, Toros del Este, Águilas Cibaeñas y los Gigantes del Cibao) de la Liga de Béisbol de la República Dominicana han llevado el ritmo y la diversión desde que empezó la temporada a mediados de noviembre.

La rutina del Escogido con “El Sonidito” es uno de muchos videos que se han hecho virales entre los seis equipos en los últimos dos meses. Y aunque las celebraciones exuberantes luego de los partidos se han convertido en un estandarte en la República Dominicana durante años (incluso en los juegos de temporada regular), en el 2020-21 han alcanzado otro nivel, con los jugadores buscando la manera de conectarse con los seguidores que no pueden ir al estadio. El baile representa una celebración diaria de la vida – una demostración de que la verdadera victoria es fuera del terreno: Sobrevivir un día más durante una pandemia letal.

“Es una liga que depende de los fanáticos, pero no hay ninguno en las gradas. Todo luce extraño por el coronavirus”, dijo el receptor del Escogido, Wilkin Castillo, ideólogo de las fiestas después de los juegos de los Leones. “Bailamos por la armonía del club y lo hacemos por los aficionados. Sabemos que están en casa viendo y queremos que se rían y se diviertan durante estos tiempos tan complicados. A ellos les gusta y a nosotros nos encanta hacerlo”.

Con Guerrero y sus compañeros saltando en el camerino del Escogido con la canción de “El Sonidito”, como parte de la rutina de “Undertaker”, la celebración alcanzó otro nivel cuando Castillo vistió un atuendo llamativo, salido del vestuario de la mascota, para subir las escaleras detrás de Guerrero y comenzar a bailar con la música. Castillo escuchó por primera vez “El Sonidito” cuando jugó en México en el 2013 y dicho tema se ha convertido en la canción no oficial de su equipo en Dominicana, porque cada video que hacen termina con ella.

Castillo, quien está en su 15ta temporada en el béisbol invernal, es el líder perfecto porque no toma nada por contado. Disputó 18 encuentros con los Rojos en el 2008 y cuatro más con Cincinnati el año siguiente. Castillo no jugó en las Mayores hasta el 2019, cuando participó en dos juegos con los Marlins.

“Cada equipo tiene bailes diferentes y hay uno para cada noche”, dijo Castillo, de 36 años. “Por ejemplo, Vlad tuvo un buen juego, así que él lleva el baile. Emilio Bonifacio [del Licey] comenzó todo hace unos años con un trompeta y ahora todos tenemos una rivalidad de baile. En esta liga, los fanáticos se toman todo personal y ahora incluso discuten por el mejor baile”.

La Liga de Béisbol Dominicana normalmente comienza en octubre y cuenta con 50 partidos de campaña regular y 18 de postemporada. En el 2020, la regular empezó un mes más tarde debido a la pandemia y estuvo limitada a 30 encuentros con un torneo abreviado. Los rosters diarios fueron aumentados de 28 a 32 jugadores y los semanales de 38 a 50. Algunos equipos operaron en una burbuja, mientras que en otros se les permitía a sus jugadores irse a casa. La liga hizo pruebas de COVID-19 cada dos días, siguiendo protocolos similares a los implementados por MLB durante la temporada regular del 2020.

“Ha sido un reto complicado, pero todo el crédito al gobierno y al departamento de salud por hacer las pruebas y el seguimiento de los jugadores, oficinas y técnicos”, dijo el coach de la tercera base de los Marineros, el dominicano Manny Acta, quien es el gerente general de las Estrellas. “Estamos luchando con un enemigo invisible y cada día que pasa, no sabes quién estará disponible en el roster. Todos los equipos lo pasaron, unos más que otros”.

Licey y Gigantes fueron los más impactados por brotes del COVID-19 y estuvieron apartados de la acción por una semana. En un momento, los Tigres tenían a 17 jugadores con pruebas positivas, incluyendo a siete titulares. Tres de los cuatro receptores arrojaron positivo y los “Felinos” tuvieron que pedir prestados a receptores de otros equipos para completar la temporada. El Licey terminó de último en la tabla y no clasificó para los playoffs.

“En un momento, pensé que tendría que uniformarme y uno de mis coaches también”, dijo el gerente general del Licey, Junior Noboa, quien es vicepresidente de Operaciones de Latinoamérica de los D-backs. “Pero resistimos y no nos rendimos nunca. Incluso después de todo, quedamos fuera de la postemporada por un solo juego”.

Los aficionados no pueden asistir a los estadios, pero todos los partidos son transmitidos por televisión, radio y mediante una suscripción en línea. En un país con estrictas medidas para detener la propagación del virus, el pasatiempo favorito ha servido como distracción.

“Estamos pasando por lo mismo que el resto del mundo y el béisbol invernal no sólo ha servido como terapia psicológica, sino también como entretenimiento. Además, mantiene la gente en la nómina”, dijo Acta. “También ayuda con las restricciones, porque al jugar béisbol y verlo por televisión, ayuda a la gente a quedarse en casa y mantener una distancia social para evitar la propagación del virus”.

Los estadios están vacíos, pero los fanáticos siguen haciendo ruido, expresando su alegría e inconformidad con sus equipos vía digital. Las plataformas de redes sociales de los equipos han explotado de actividad desde el comienzo de la temporada. Escribir en mayúsculas, con memes y emojis, ha sido el método preferido de comunicación.

“Los fanáticos son implacables, pero son una gran parte de nuestro éxito”, dijo el gerente general del Escogido, José Gómez. “Continúan pendientes y si no juegas bien, quieren que salgas. Si pierdes como manager, quieren que seas despedido. Es una locura, pero es aceptable durante estos tiempos. Probablemente sea lo único normal en la actualidad. A lo mejor me quieran fuera por perder”.

El Escogido de Gómez perdió los últimos cuatro juegos de la temporada regular y fue barrido en dos encuentros por las Estrellas en la mini-serie para clasificar. Dadas las circunstancias, Gómez está feliz de haber ganado 14 partidos y poder celebrar cada victoria con “El Sonidito”.

Los ganadores de las series de Gigantes-Estrellas y Águilas-Toros se medirán en la final que determinará al campeón de la temporada 2020-2021.

“Un campeonato significaría mucho, pero será extraño porque normalmente la coronación de un campeón es un espectáculo”, dijo Acta. “Tenemos estas celebraciones en los estadios y fuera de él, en la ciudad y en las calles con grandes caravanas. Pero sea cual sea el ganador lo va a disfrutar, porque ha sido muy estresante para todos. Será un gran logro”.

Fuente: El Nuevo Diario

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