Bruselas mantiene las espadas en alto ante el nuevo pulso de Boris Johnson

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El ‘premier’ asegura que seguirá negociando «de buena fe» con la Unión Europea en medio de una nueva revuelta de los ‘tories’ en el Parlamento británico

El primer ministro británico, Boris Johnson, saluda al salir del 10...

El primer ministro británico, Boris Johnson, saluda al salir del 10 de Downing Street, en Londres.
BEN STANSALL / AFP

La Unión Europea ha decidido mantener las espadas en alto ante la pretensión de Boris Johnson de alterar unilateralmente el acuerdo del Brexit, mientras al menos 30 diputados ‘tories’ planean torpedear los planes del ‘premier’ en el Parlamento a partir del lunes. Varios representantes europeos han recordado a Johnson que «los tratados deben ser cumplidos» y que el respeto al acuerdo de divorcio es un «prerrequisito» para poder firmar un tratado comercial.

El Gobierno británico ha asegurado por su parte que seguirá negociando «de buena fe» el futuro tratado comercial y ha expresado su confianza en que el órdago lanzado por Johnson esta semana sirva para desbloquear las negociaciones. «Creemos que todavía se puede alcanzar un acuerdo [comercial]», declaró un portavoz del Gobierno, horas después de que la UE amenazara con llevar a los tribunales al Reino Unido e imponer sanciones comerciales y económicas por «violar las leyes internacionales».

La octava ronda de negociaciones en Londres sobrevivió milagrosamente al temporal pero se cerró con dos percepciones muy distintas. Los británicos aseguraron que la disrupción causada por Johnson ha surtido su efecto y que las conversaciones fueron de hecho más cordiales y productivas que lo que cabía esperar.

El jefe negociador de la UE, Michel Barnier, aseguró sin embargo que siguen existiendo «diferencias significativas» y acusó a sus anfitriones de «no involucrarse», al tiempo que recalcaba que será necesaria una «confianza mutua» para poder avanzar. En cualquier caso, la UE ha decidido intensificar los preparativos ante la posibilidad de un ‘no acuerdo’, una posibilidad cada vez más cercana tras las últimas maniobras del Gobierno de Boris Johnson.

El Parlamento Europeo se sumó a las reacciones contra la decisión de Johnson con un severo comunicado oficial: «Si las autoridades británicas violan el Acuerdo de Retirada, a través de la ley de mercados internos con su texto actual o de alguna otra manera, el Parlamento Europeo no ratificará ningún acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido».

El jefe negociador británico, David Frost, acudirá la próxima semana a Bruselas para seguir buscando un compromiso, aunque todos los ojos estarán puestos en el Parlamento de Westminster, que volverá a ser escenario de la enésima batalla del Brexit tras un largo período de inusitada calma impuesta por la pandemia. El lunes entra en la Cámara de los Comunes la Ley de Mercados Internos, con la que Johnson aspira a «reescribir» el Protocolo de Irlanda y a evitar a toda costa la creación de una aduana interior.

La ley será votada previsiblemente ese mismo día, y al menos 30 diputados ‘tories’ han anticipado que podrían votar contra el Gobierno de Johnson (que cuenta de antemano con una mayoría de 364 de los 650 diputados). El primero en anunciar una enmienda ha sido precisamente el conservador Bob Neill, que aspira a lograr el apoyo al veto del Parlamento a cualquier posible violación de las leyes internacionales.

La ex ‘premier’ Theresa May podría sumarse a la nueva rebelión de los ‘tories’ y ha advertido a Boris Johnson que la reputación internacional del Reino Unido es lo que está en juego. Dos ex líderes conservadores, John Major y Michael Howard, han condenado también la decisión de Johnson de alterar por su cuenta y riesgo el acuerdo de divorcio de la UE.

«¿Cómo podemos reprochar a Rusia, China o Irán su conducta por debajo de los estándares internacionales cuando nosotros mismos estamos mostrando este desdén por nuestras obligaciones en un tratado?», preguntó abiertamente al Gobierno Lord Michael Howard, firme partidario del Brexit. «Nunca en mi vida pensé que podría llegar a escuchar a un ministro, y menos a un conservador [el secretario para Irlanda del Norte, Brandon Lewis] decir que estamos dispuestos a violar las leyes internacionales».

Otras destacadas figuras del Partido Conservador, como Tom Tugenhadt (al frente del comité paralamentario de Asuntos Exteriores) y Tobias Ellwood (presidente del Comité de Defensa) se han desmarcado también de Johnson.

El ‘premier’ no solo ha reabierto la caja de los truenos en su propio partido en la Cámara de los Comunes, sino que enfrenta también a un obstruccionismo parlamentario en la Cámara de los Lores, con la fecha límite del 15 de octubre (fijada por él mismo) para intentar sellar un acuerdo comercial post-Brexit con la UE. Johnson arrancó la semana con una clara provocación (o con calculada estrategia) al declarar que un «no acuerdo» comercial con la UE y una solución «a la autraliana» sería «un buen resultado».

CRÍTICAS DE LAS CAPITALES EUROPEAS

El ‘premier’ ha vuelto a ganarse en cualquier caso el anatema en las capitales europeas con su amenaza de «clarificar» el acuerdo de divorcio de la UE. Desde Dublín, el ministro para Asuntos Europeos Thomas Byrne le acusó de «un acto unilateral y provocativo» que puede poner en riesgo el proceso de paz en Irlanda.

El también irlandés Paschal Donohoe, es su condición de nuevo presidente del Eurogrupo, recordó al ‘premier’ que respetar el acuerdo del Brexit es «un prerrequisito» para poder negociar un tratado comercial. «Es imprescindible que el Gobierno británico responda a la exigencia de la UE y cumpla con el acuerdo de retirada», recalcó Donohoe.

«Los tratados deben ser cumplidos y eso lo sabe todo el mundo», declaró por su parte el anfitrión del encuentro del Eurogrupo, el ministro alemán de Finanzas Olaf Scholz. «Está claro que todos deben ceñirse a lo ya acordado», puntualizó.

El ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, afirmó por su parte su país no aceptará «nada que pueda poner en peligro el mercado único». Le Maire instó a los 27 a «mantenerse unidos» y cerrar filas ante la actitud desafiante del Reino Unido.

En un golpe de efecto para distraer la atención de los problemas internos, la secretaria de Comercio, Liz Truss, informó de la firma «histórica» del primer acuerdo comercial post-Brexit con Japón, que entrará previsiblemente en vigor en enero, cuando acabe el actual período del transición. El acuerdo puede suponer un incremento del intercambio comercial entre los dos países de unos 17.000 millones de euros, apenas un 0,07% del PIB británico.

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Fuente: El Mundo

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