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Atenas refuerza la presión policial sobre los refugiados de Moria

Medios griegos afirman que el gobierno local pretende construir el mayor campo de Europa para sustituir al que quedó arrasado

Charles Michel visita el campamento provisional, en Lesbos.

Charles Michel visita el campamento provisional, en Lesbos.
REUTERS

Fiel al lema que siempre ha inspirado su trabajo («Si el paciente no puede acudir al doctor, es éste quien debe ir a ver al paciente») Gerhard Trabert decidió agarrar cuantas medicinas pudo cargar en su equipaje y viajar el sábado a la isla griega de Lesbos para asistir a los miles de refugiados que tuvieron que huir del fuego que arrasó el campo de Moria.

El conocido facultativo alemán, apodado el «doctor de los pobres», se encontraba este martes atendiendo a un grupo de afganos en el improvisado centro de asistencia que ha establecido en un edificio abandonado y ahora ocupado por los huidos. Una simple mesa repleta de medicamentos y una silla.

Dentro de la antigua factoría se han instalado varias familias que viven en tiendas de campaña y jóvenes que dormitan encima de colchones tendidos por el suelo.

Trabert había visitado Lesbos en varias ocasiones en el pasado, al igual que otros muchos lugares golpeados por las crisis humanitarias como Bangladesh, India o Siria en 30 años de carrera. «Cuando veo esta situación pienso que estoy en Bangladesh o India pero no en la Europa del siglo XXI», afirma.

El médico ha tratado a varios cientos de pacientes en los últimos días, incluido uno con una herida de cuchillo que tras recibir las primeras curas sigue a la espera de una ambulancia en una tienda de campaña. «Hay gente con infecciones graves, con enfermedades que requieren medicación… Y está el Covid-19. Debe haber cientos de casos pero desgraciadamente no es la principal preocupación porque hay que tratar a bebés con diarrea, a embarazadas que están a punto de dar a luz…», agrega.

Mientras Trabert intentaba lidiar con las múltiples dolencias de los pacientes que iban llegando a su particular consultorio, a poca distancia, en el aparcamiento del supermercado que acoge a un amplio conglomerado de familias, grupos de representantes de las autoridades griegas intentaban convencer a los refugiados para que ingresen en el nuevo campo de confinamiento de Kara Tepe, erigido en las cercanías.

Los miembros del Ejecutivo griego han ratificado durante la jornada que «todos» los desplazados serán obligados a entrar en este complejo.

«No es algo opcional, entrar en el campo es obligatorio. Los que han entrado en nuestro país tienen que respetar sus leyes», anunció el lunes el ministro de Inmigración griego, Notis Mitarakis.

Según el diario griego Kathimerini, Atenas está preparando una fuerza especial de policía para vigilar a los refugiados que residan en las nuevas instalaciones. Otros medios locales informaron que el proyecto gubernamental consiste en ampliar la capacidad del recinto hasta convertirlo en el mayor de Europa. El presupuesto oficial prevé que dicho emplazamiento permanezca en ese lugar al menos hasta 2025.

«Se incrementará la presión»

Grupos de representantes de las autoridades locales han recorrido en las últimas horas la aglomeración humana que se encuentra desperdigada por la carretera y las colinas en torno a Kara Tepe para requerir a los refugiados que abandonen su oposición a trasladarse a ese lugar alternando las promesas y las amenazas veladas.

«Hoy es el último día pacífico. Mañana (miércoles) se incrementará la presión», afirmó uno de los enviados oficiales en presencia de este periodista.

Otro prometió que en menos de 6 meses serían atendidas todas las solicitudes de los refugiados para viajar a Atenas, algo que no ha ocurrido en los cinco años que ha existido Moria.

En este sentido, el ministro de Protección civil, Mijalis Jrisojoidis, estimó que la mitad de los 12.000 extranjeros podrían haber abandonado la isla para Navidad y el resto antes de la Semana Santa del año próximo.

«¿Cuánta gente cabe en el campo?», inquirió Mohsen Haidar, un joven afgano de 18 años con un conocimiento más que aceptable del inglés.

«Más de 5.000», replicó el funcionario.

«¿Y entonces qué pasará con los otros 7.000?», le replicó.

«Vamos poco a poco, pero al final entrarán todos. Los primeros son las familias. Es un sitio seguro, en Moria había muchos hombres solteros y esos son los que creaban los problemas», respondió su interlocutor.

«Yo soy soltero. ¿Qué pasa que no soy un ser humano?», volvió Mohsen a la carga.

Cuando se marchó el enviado oficial, Mohsen expresó su frustración ante todo este caos. «Llevo un año aquí y ahora me dicen que lo van a solucionar todo en 6 meses. ¡Es mentira! ¡Nos mienten para encerrarnos en el campo!», declaró.

Las autoridades griegas informaron asimismo sobre la detención de seis inmigrantes a los que acusan de haber prendido el fuego que arrasó Moria. El portavoz del Gobierno, Stelios Petsas, había argumentado el lunes que «lo habían quemado para chantajear al Gobierno y poder ser transferidos rápidamente de la isla al territorio continental».

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Fuente: El Mundo

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