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El teletrabajo integra familia en la cuarentena

Francina y Juancho en su ambiente de trabajo, normal mientras la mayoría está fuera de sus espacios laborales.

SANTO DOMINGO.-El “encierro” que le ha tocado vivir en la actualidad a la mayoría de la gente y que mantiene a muchos en estado de “shock”, es algo habitual en la familia de Juan José (Juancho) y Francina López junto a sus dos hijos y su madre.

Sin pensar en el distanciamiento social que se iba a dar por el Covid-19, ambos profesionales del mercadeo y odontopediatría, desde hace ocho años trabajan junto a sus dependientes y solo salen de manera regular a liderar actividades con jóvenes de la parroquia Sumo y Eterno Sacerdote en la urbanización Real, sector en el que residen.
“El encierro de otros es el día a día nuestro, es un poco simpático.

José, de 11 años, estudia desde su computador.

Las oficinas nuestras están en casa y por tanto en la situación actual la vida nos ha cambiado muy ligeramente. Regularmente trabajamos aquí, salimos a buscar los niños al colegio y entonces almorzamos juntos”, cuenta Juancho, oriundo de Costa Rica y radicado en el país desde hace 18 años.

Tras alcanzar la edad tope elegible para empleo, Juancho optó por crear una empresa representante por contratos de firmas extranjeras, la cual es liderada por Francina (pensionada de su carrera Odontología Pediátrica por motivo de salud), quien está a cargo de la logística y operativo del negocio, mientras él asume el mercadeo y los pedidos.

En ambos casos, situaciones circunstanciales que parecían ser motivo de derrota y contrariedad, Dios las transformó en bendición para ellos, su familia y su servicio en la iglesia, según contaron.

Durante la cuarentena se reparten los quehaceres del hogar ante la ausencia de la señora que le asiste tres días a la semana por la situación del coronavirus.

Patrón de actividades
En la actual coyuntura han tenido que habilitarles dos computadoras a sus hijos Enmanuel José y María José, de 11 y 6 años de edad, para que tomen las clases de forma virtual, además de asistirlos por ser la primera vez que el sistema educativo se ve compelido a esa modalidad.

Los chicos estudian mandarín y pintura, tareas que están practicando en casa. En adición a esto estudian un programa virtual de clases de una escuela pública de los Estados Unidos en inglés desde hace siete años para el mayor de los niños y luego se integró la más pequeña de la casa.

“Lo único y lo que más extrañamos, aunque ahora lo estamos haciendo de forma virtual, son los encuentros con el grupo de jóvenes Jesús y Jesuitos, que durante cuaresma completa realizamos en la parroquia”, afirma Juancho, quien narró que ya venían trabajando en los preparativos en la tradicional Pascual Juvenil y el viacrucis en vivo.

Extrañan también su servicio como lectores en la parroquia y la misa dominical.
A diferencia de una parte de la gente, que dice sentir agobio por el encierro y en ocasiones expresan que no saben qué hacer, ellos y sus dependientes han creado una dinámica familiar en la que en sus momentos de ocio convierten la habitación principal en un cine y sacan tiempo para orar juntos en familia.

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Dentro de sus actividades cotidianas, la familia López aparta momentos para ejercitarse físicamente aprovechando las rutinas que les envían del colegio como parte de la materia Educación Física para ambos niños.

Fuente: El Día

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